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dc.creator Golia, Bianca
dc.creator Quiroz, Catalina
dc.date.accessioned 2026-01-28T21:44:12Z
dc.date.available 2026-01-28T21:44:12Z
dc.date.issued 2025
dc.identifier.uri http://hdl.handle.net/123456789/16326
dc.description.abstract La vivienda para estudiantes universitarios es un componente esencial de la experiencia académica y social en la educación superior. A nivel global, constituye un desafío estructural atravesado por factores económicos, sociales, culturales y ambientales que impactan en el bienestar de los jóvenes. Un alojamiento adecuado no solo satisface una necesidad básica, sino que influye en la integración social, la salud mental y el rendimiento académico, condicionando la permanencia y el egreso oportuno. Históricamente, las residencias estudiantiles reflejaron las transformaciones de la vida universitaria. Desde los primeros colegios europeos hasta modelos modernistas como el Pabellón Suizo de Le Corbusier o la Bauhaus Dessau, predominó la estandarización y la eficiencia bajo criterios de racionalidad (Naja, 2013; Baratto, 2018). No obstante, este enfoque resultó insuficiente para atender el bienestar integral. En contraste, los modelos contemporáneos priorizan sostenibilidad, diversidad cultural y bienestar psicológico, entendiendo la residencia como infraestructura de aprendizaje y comunidad. El panorama actual revela escasez de plazas, altos costos de alquiler y deficiencias en la calidad ambiental interior (IEQ). Factores como ventilación, iluminación, acústica y calidad del aire repercute en la cognición y el bienestar emocional (Allen, Smith, Johnson, Pérez, Wang, & Müller, 2016; Harvard T.H. Chan School of Public Health, 2021). Durante la pandemia de COVID-19, estudiantes confinados en viviendas inadecuadas reportaron altos niveles de ansiedad y depresión (Li et al., 2021), confirmando la incidencia del entorno habitacional en la salud mental y el aprendizaje. La ausencia de normativas específicas para residencias universitarias profundiza el problema. Aunque existen regulaciones sobre eficiencia energética y habitabilidad, suelen ser parciales y poco adaptadas a viviendas colectivas (Vázquez-Torres et al., 2025). Esto genera espacios ineficientes y poco inclusivos, frente a un paradigma que concibe la residencia como un ecosistema de diversidad y bienestar (Ferreira, 2024). El problema habitacional estudiantil trasciende lo económico: involucra factores emocionales y académicos que determinan permanencia y rendimiento (La Nación, 2019; Página/12, 2022). En este marco, el Diseño de Interiores emerge como disciplina clave para proponer soluciones mediante colorimetría, ergonomía, iluminación, flexibilidad espacial y sostenibilidad, con el fin de favorecer tanto el bienestar integral como el desarrollo académico. Este informe propone analizar la problemática habitacional estudiantil a escala global, revisar antecedentes históricos e internacionales y, finalmente, situar el estudio en Esperanza y Santa Fe, vinculando la dimensión local con criterios de diseño aplicables a otros contextos. De este modo, la pregunta central de esta investigación es: ¿De qué manera las condiciones de vivienda y los entornos habitacionales inciden en la permanencia y el rendimiento de los estudiantes universitarios, y cómo puede el Diseño de Interiores aportar soluciones que reduzcan la desigualdad y favorezcan el desarrollo académico y personal? Problemática. La problemática central es la falta de vivienda adecuada para estudiantes universitarios que emigran a nuevas ciudades para cursar sus estudios. La vivienda estudiantil constituye un desafío estructural en el acceso a la educación superior a nivel global. El problema no se reduce únicamente a la escasez de plazas disponibles ni a los altos costos de alquiler, sino que también involucra la ausencia de criterios proyectuales específicos que reconozcan las necesidades académicas, sociales y emocionales de los estudiantes (Cantard, 2025). En este sentido, se observa que las soluciones habitacionales actuales continúan reproduciendo limitaciones que impactan tanto en la calidad de vida como en el desempeño académico. Históricamente, las residencias universitarias se diseñaron bajo el paradigma modernista de la eficiencia y la estandarización, caracterizado por habitaciones mínimas y servicios colectivos que responden a criterios de racionalidad y economía. Si bien esta lógica buscaba optimizar recursos, resultó insuficiente para atender al bienestar integral de los residentes (Naja, 2013; Baratto, 2018). Aun en la actualidad, muchas alternativas de vivienda estudiantil siguen careciendo de calidad ambiental interior (IEQ), espacios comunes adecuados y estrategias de sostenibilidad, lo que limita la integración social y el desarrollo académico (Vázquez-Torres et al., 2025). Diversas investigaciones han demostrado que factores ambientales como la ventilación, la iluminación, la acústica y la calidad del aire inciden de manera directa en la cognición y el bienestar (Allen et al., 2016; Harvard T.H. Chan School of Public Health, 2021). Durante la pandemia de COVID-19, esta situación se hizo aún más evidente: estudiantes confinados en viviendas inadecuadas reportaron altos niveles de ansiedad (36%) y depresión (39%) (Li et al., 2021). Ello confirma que los entornos habitacionales no solo cumplen un rol funcional, sino que impactan de manera decisiva en la salud mental y la capacidad de aprendizaje. Los estudiantes que deben trasladarse a otras ciudades para cursar sus estudios enfrentan, además, múltiples dificultades que inciden en su trayectoria académica y personal. En primer lugar, el desarraigo emocional, asociado al alejamiento de la familia y la adaptación a un nuevo entorno, suele generar sentimientos de soledad, ansiedad y dificultades de integración (Arnett, 2016). Este fenómeno afecta tanto la motivación como la permanencia académica. En segundo lugar, en contextos económicos adversos, muchas familias no pueden afrontar los costos de un alquiler adicional, lo que obliga a los estudiantes a trabajar largas jornadas para sostenerse económicamente, reduciendo el tiempo disponible para estudiar y aumentando el riesgo de abandono (LPS, 2024). A estas dificultades se suma la rigidez de los contratos de arrendamiento en centros urbanos, que suelen exigir garantías propietarias y depósitos previos, lo cual incrementa las barreras de acceso a la vivienda (La Nación, 2019). Por otro lado, en regiones donde no existen universidades cercanas, muchos estudiantes deben recorrer largas distancias diariamente. En casos extremos, estos traslados alcanzan hasta cuatro horas por día, tiempo que podría destinarse al estudio y que repercute de manera negativa en el rendimiento académico (La Nación, 2019). En consecuencia, se generan desigualdades que condicionan tanto la elección de la carrera como el tiempo de egreso universitario. El acceso a residencias estudiantiles aparece como una alternativa posible, aunque con serias limitaciones. Los cupos suelen ser reducidos y los requisitos muy estrictos, basados en rendimiento académico, necesidad socioeconómica o convenios institucionales, lo que deja por fuera a una gran cantidad de estudiantes (La Nueva, 2022; Universidad Nacional del Sur, 2022). Además, la escasa flexibilidad de estas residencias para responder a la diversidad de trayectorias estudiantiles contribuye a que muchos opten por carreras cercanas a sus hogares, aun cuando no coincidan con sus intereses (El País, 2025). Finalmente, la falta de normativas específicas para residencias estudiantiles profundiza el problema. Si bien existen regulaciones generales sobre eficiencia energética y habitabilidad, estas suelen aplicarse de forma parcial y sin adaptarse a las particularidades de las viviendas colectivas destinadas al ámbito académico (Vázquez-Torres et al., 2025). Como consecuencia, proliferan espacios ineficientes, poco saludables y culturalmente poco inclusivos, en contraste con el paradigma contemporáneo que concibe a la residencia como un ecosistema de aprendizaje, diversidad y bienestar (Ferreira, 2024; SciELO Brasil, 2023). En suma, la crisis habitacional estudiantil es un fenómeno global que articula dimensiones sociales, económicas, arquitectónicas y normativas. Su abordaje requiere superar los modelos tradicionales de vivienda y diseñar entornos que contemplen la calidad ambiental, la integración social y la accesibilidad económica, a fin de garantizar no solo el acceso a la educación superior, sino también la permanencia y el bienestar integral de los estudiantes. ● Justificación. El acceso a una vivienda adecuada constituye uno de los mayores desafíos para los estudiantes universitarios, especialmente para aquellos que deben migrar desde sus ciudades de origen. Esta situación no solo implica un esfuerzo económico considerable, sino también un impacto directo en el bienestar emocional y en la permanencia académica. En este contexto, resulta necesario investigar las condiciones de habitabilidad de los estudiantes y su incidencia en la trayectoria universitaria. La problemática adquiere relevancia social porque afecta la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior; y relevancia académica porque condiciona el rendimiento, la integración y la salud mental de los jóvenes. El aporte desde el Diseño de Interiores es central: no se trata únicamente de resolver necesidades habitacionales, sino de proponer espacios que potencien la vida académica, favorezcan la convivencia y brinden contención emocional. Así, el diseño se convierte en una herramienta estratégica para reducir desigualdades y acompañar los procesos de formación universitaria. De este modo, la presente investigación se justifica en tanto busca visibilizar un problema estructural que atraviesa a miles de estudiantes, al mismo tiempo que propone lineamientos de diseño aplicables a residencias universitarias que integren las dimensiones académica, social y emocional. es
dc.format.extent 26 p.
dc.language.iso es es
dc.publisher Universidad Argentina de la Empresa es
dc.title Tiny Campus - Comunidad en equilibrio: Viviendas Modulares que acompañan a los estudiantes universitarios migrantes, promoviendo bienestar, arraigo y sentido de pertenencia es
dc.type Thesis es
uade.facultad Arquitectura y Diseño es
uade.carrera Lic. en Diseño de Interiores es
uade.contributor.tutor Reveron Muñoz, Dayana Danys
uade.subject.keyword Residencia Estudiantil es
uade.subject.descriptor Urbanismo es
uade.subject.descriptor Paisajismo es
uade.subject.descriptor Diseño de Interiores es
uade.subject.descriptor Arquitectura es
uade.subject.descriptor Planificación de la Vivienda es
uade.notificaciones Posee autorizaciones y recomendación es
uade.autor.legajo 1127451 es
uade.autor.legajo 1136255 es


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