Arrieta, Carolina Micaela; Vaccaro, Camila Belén; De Dios Recco, Alwlo Ivan
Resumen:
En las últimas décadas, Argentina ha atravesado transformaciones sociales, económicas y culturales que impactan de manera directa en la estructura y dinámica de los hogares. Uno de los fenómenos centrales ha sido el incremento de los hogares monoparentales, en particular aquellos encabezados por mujeres. Estas no solo asumen en soledad la responsabilidad de la crianza y el sostenimiento económico de sus hijos, sino que también concentra múltiples desigualdades: precariedad laboral, limitaciones habitacionales, falta de redes de apoyo y sobrecarga de responsabilidades domésticas.
Problemática
La problemática se centra en la falta de acceso a viviendas dignas y espacios que favorezcan la contención y el desarrollo familiar para las madres solteras en situación de vulnerabilidad en Argentina.
Justificación de la problemática
La carencia de viviendas adecuadas para las madres solteras en situación de vulnerabilidad constituye una problemática persistente en escenarios marcados por la urbanización acelerada y la desigualdad social. Diversos estudios sobre hábitat y desarrollo urbano señalan que la falta de políticas habitacionales integrales no sólo agudiza las brechas económicas y de género, sino que también limita el acceso a condiciones de vida dignas y seguras para las poblaciones más vulnerables (CEPAL, 2021; OECD, 2022; UNICEF, 2023).
En el caso argentino, más de 1,6 millones de mujeres en el país están al frente de hogares monoparentales, a cargo de la crianza de más de 3 millones de niños, los cuales concentran los índices más altos de pobreza y precariedad habitacional, atravesados por la informalidad laboral, la ausencia de redes de apoyo y la sobrecarga en las tareas de cuidado (Ministerio de Economía, 2022). Esta combinación de factores impacta no solo en la estabilidad económica, sino también en la salud física y emocional de las familias y en las oportunidades de desarrollo infantil (Universidad Austral, 2024; PLOS ONE, 2023).
Este proceso no es exclusivo de Argentina. A nivel regional y global, el aumento de la monoparentalidad ha sido objeto de análisis por parte de organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD). Ambos organismos advierten sobre la feminización de la pobreza y las dificultades específicas que enfrentan las mujeres en el acceso al empleo, la educación y la vivienda (CEPAL, 2021; OECD, 2022). En países europeos y nórdicos, aunque las tasas de hogares monoparentales son similares, la existencia de políticas públicas robustas de cuidado y vivienda atenúa los efectos de la vulnerabilidad. En contraste, en América Latina la falta de cobertura integral en servicios de cuidado y las altas tasas de informalidad laboral profundizan las desigualdades de género y limitan las oportunidades de desarrollo (UNICEF, 2023).
En el caso argentino, estas transformaciones deben analizarse desde un enfoque integral. La situación de las madres solteras no puede ser comprendida únicamente en términos de ingresos: se trata de una realidad compleja que incluye precariedad laboral, ausencia de redes de apoyo, sobrecarga en las tareas de cuidado, dificultades de acceso a servicios básicos y condiciones de vivienda inadecuadas (Ministerio de Economía PBA, 2024). A ello se suman impactos psicológicos y emocionales, tanto en las mujeres como en sus hijos, que derivan en mayores niveles de estrés, ansiedad, depresión y dificultades de desarrollo infantil (Universidad Austral, 2024; PLOS ONE, 2023).
En este marco, la vulnerabilidad de los hogares monoparentales refuerza procesos de exclusión social y de transmisión intergeneracional de la pobreza. Las madres solas deben enfrentar la doble carga de ser sostén económico y principal cuidadora, lo que incrementa su exposición a la precariedad y limita sus posibilidades de inserción laboral plena. A nivel infantil, la falta de recursos materiales y emocionales restringe el acceso a estímulos adecuados y oportunidades educativas, con consecuencias a largo plazo sobre el desarrollo cognitivo y social (Redalyc, 2020). Por lo tanto, el análisis de esta problemática requiere combinar estadísticas nacionales, investigaciones académicas y aportes de organismos internacionales para dimensionar con mayor precisión los factores estructurales que configuran la vulnerabilidad de estas familias. Comprender esta situación implica no solo observar los indicadores económicos, sino también los efectos sociales y psicológicos asociados, así como los condicionamientos habitacionales que limitan el bienestar integral